Carta a Luis Munguía

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En esta ocasión quiero aprovechar estas líneas del Circulo Rojo de este pelirrojo, para entregarte y entregarles esta carta, donde quiero tratar un tema que ya es conocido, pero que es importante abordarlo desde otro punto de vista.

Hace unos días, este bello puerto de sol, arena y mar, amaneció con una controvertida noticia, que si bien no nos tomo por sorpresa, tampoco es algo que no pudiéramos creer, pero no nos hubiera gustado que pasara. Y es que, cuando de política se trata, la realidad absurda de nuestro México supera a la ficción.

Por todas las redes sociales primero de Vallarta, luego de Guadalajara, Jalisco y finalmente de todo el país, en portales tan importantes a nivel nacional como el Reforma, Mural o Político MX, se dio la noticia de que en el Congreso de Jalisco, nuestro representante vallartense, Luis Ernesto Munguía González, el más guapo pero menos legislativo diputado, le pintó una rayita más al tigre; así es, me refiero a todo lo que ya nos tiene hasta la madre en el país. Y es que, cuando la ciudadanía le entrega su confianza a un representante con la esperanza de mejorar las oportunidades en México, la misma sociedad suele verse defraudada cuando ese representante se ve envuelto en escándalos (una vez más) como este, de posible corrupción y conflicto de intereses.

Nuestro diputado tiene en su nómina del Congreso a su “supuesta” pareja sentimental laborando desde el día 01 de abril del 2019 en el cargo de Jefe de Oficina, el segundo cargo más alto que existe entre los trabajadores supernumerarios del Congreso, con un sueldo mensual de 41,956 pesos, más prestaciones, aguinaldo y bono. Un salario que se le ha pagado íntegro mientras la gente en Vallarta se encuentra desempleada y desesperada en este momento, entre despidos y salarios “solidarios” de empresas abusivas que aprovechando esta pandemia, no le dan más opciones al trabajador que “aceptas o te jodes”.

La gravedad de este asunto requirió que de manera inmediata —eso sí lo reconocemos y aplaudimos—, el Contralor del Congreso, Raúl Bermudez confirmara la investigación en tu contra, “la cual fue turnada a la jefatura de investigación para que realice las diligencias necesarias y conforme a la propia ley de responsabilidades administrativas se realicen los procedimientos necesarios”. ¿Por qué? Porque el artículo 3° del Reglamento para la Contratación y Desempeño del Personal Supernumerario del Poder Legislativo del Estado de Jalisco, claramente señala que: “Los diputados y los titulares de las áreas administrativas del Congreso solicitarán por escrito a la Comisión de Administración la asignación de los nombramientos a los candidatos por ellos elegidos, siempre y cuando no implique la posible afectación del desempeño imparcial y objetivo del servidor público en razón de intereses personales, familiares o de negocios”. Y todo esto “bajo protesta”, por lo que violar este reglamento con acciones que conlleven un conflicto de interes, se considera una falta administrativa muy grave.

Tan grave, que en caso de que se determine tu culpabilidad por parte de los magistrados, podrías ser sancionado e incluso hasta inhabilitado para ejercer cargos públicos, dependiendo del daño que se haya causado al erario. Y hasta el día 15 de septiembre del 2020, tu “supuesta” novia ha cobrado casi $ 800,000 pesos del erario público. Es decir, adiós a los sueños de ser si quiera candidato a la presidencia municipal de Puerto Vallarta; digo, suponiendo que con lo que salió a la luz, Movimiento Ciudadano aún te considere para ostentar dicho puesto.

Esto está mal, muy mal. ¿Pero sabes qué es aún peor? Tu actitud soberbia, egocéntrica e inmadura es ofensiva. Has sido cobarde al esconderte detrás de tus amigos en el Congreso, al llamar “Guerra Sucia” a los actos de corrupción, tratando de normalizarlo y minimizar los graves hechos por los que se te investiga, negarte a contestar los cuestionamientos bajo el absurdo y surrealista mensaje de que no darás entrevistas para no “desgastar” tu imagen; atacar a oponentes con los videos más ridículos y desastrosos, con voces dramáticas y fetos muertos para desviar la atención. Y sí, todos saben de lo que hablo, todos se dieron cuenta y la verdad, dio mucha pena ajena.

Y aquí, desde este espacio libre de información y entretenimiento, que es de todas las personas que quieran venir a compartir su opinión, te comparto el siguiente mensaje: NO TE EQUIVOQUES.

La “Guerra Sucia” no tiene cara, y aquí tenemos cara, nombre, apellido y, sobre todo, pruebas contundentes, reales y oficiales de cada nota, análisis y artículo que presentamos. Los delitos o “faltas administrativas” no tienen género, son de hombres y mujeres; la sexualidad o identidad de género no es lo importante. No se trata de tu “vida privada”, se trata de no beneficiar tus intereses personales. Y sobre todo, no se trata de tu linda imagen y exceso de belleza. Eso NO ES IMPORTANTE. Se trata de ejercer tu trabajo como representante del pueblo de una manera honorable, digna y viendo por el bienestar de la gente que representas y tu país.

Se trata de estar en el Congreso del Estado llevando a cabo propuestas o exhortos que mejoren considerablemente la vida de la ciudadanía y garanticen un ambiente sano para el desarrollo, salud y bienestar de toda persona. Actos de campaña adelantados regalando pollos o pozole en la calle solo son actos de prostitución de la democracia, “populismo” se le llama; única y exclusivamente para ganar votos. Por que seamos sinceros: Luis Ernesto Munguía, no te interesa la gente, te interesa mantener tus privilegios, te interesa tomarte fotos con perritos para aumentar tu ego y conservar el poder, ganando un puesto y preparándote para el siguiente en una eterna campaña sin fin, y sin llevar a cabo las funciones del puesto actual por el que fuiste elegido.

El país navega sin dirección en un mar de políticos inconscientes, incapaces y siguiendo las viejas prácticas que nos han puesto en la crisis de corrupción por la que pasa el país. Lo que acaba de ocurrir es algo que debe de llegar hasta sus últimas consecuencias. Por que no nos merecemos tan malos políticos que solo busquen la alcaldía de Puerto Vallarta para tener más nóminas a su cargo. Necesitamos un plan para la reactivación económica del municipio y generar oportunidades para todos aquellos que perdieron sus empleos y colocar las herramientas sobre la mesa para levantar tan complicada situación. No poner un asador y dos foodtrucks para conseguir votos mediante la desgracia de la gente. Necesitamos políticos de verdad, no de los que solo generan incertidumbre, por que como se ha demostrado en el pasado, los puestos les han quedado grandes.

Así que no se llama guerra sucia, no se llama género, no se llaman ataques, no se llama imagen… Se llama corrupción. Y aquí estamos para señalarlo, demostrarlo y sostenerlo, sin escondernos, por que a nosotros no nos preocupa “desgastar” nuestra imagen.

¿Derecho de réplica? Siempre a la orden.

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