Carta de la Madre Tierra, a los Humanos.

 597 total views,  1 views today

Por: Yuridia Curiel, edición digital de Espacio Pv

Sabía que vendrías al mundo y desde que lo supe me encargué de brindarte el mejor hogar, fertilicé mis suelos para que pudieras sembrar, organicé a un grupo de insectos y aves polinizadoras para que esa siembra pudiera esparcirse alrededor de las tierras, y así como tu, otros humanos pudieran sobrevivir de mis semillas.

Me encargué de siempre controlar las épocas de lluvia, esparciendo por mis largos canales de ríos el agua, para que jamás pudiera dañarte, ni a tu familia.

Te presté al mar, para que te adentraras, y tomaras solo lo que te puedes llevar: para ti, tu familia y unos cuantos que no tuvieran la posibilidad de sumergirse.

Descubriste mis selvas y manglares y quedaste maravillado con tanta diversidad, me emocioné tanto que te mostré mis bosques para que con ellos construyeras tu segundo hogar, y con él formaras más adelante a tu familia, y le enseñaras con amor todo lo que te mostré.

Pero sin medida y cuidado cambiaste la manera de sembrar, y envenenaste mis suelos, haciendo imposible que mis polinizadores pudieran esparcir esa nueva semilla, quitándole la oportunidad a otras familias de tener alimento.

Tomaste mis cauces para construir sobre ellos torres, desviando el curso de mis ríos y haciéndolos aún más pequeños. Imposible darle de beber a mis demás hospederos, y aún peor, esparciendo tus desechos sin control hasta el mar, ¡donde te enseñé que podías tomar solo un poco! Ahora tienes máquinas que diariamente succionan lo que con siglos me costó formar.

¡Estás contaminando mis mares! Me dejas sin aliento y es difícil respirar.
Nada del amor que te dí y del mundo que te mostré está hoy en día.

Espero sientas mi desesperacion cuando te muestre mis costas cafés donde antes reinaba un azul turquesa, o cuando se blanqueen mis corales, eliminando toda vida que existía cerca; cuando te llene de sequías lo que antes eran bosques con lluvias torrenciales, o cuando inunde tus ciudades.

Solo trato de ser escuchada, esperando puedas replantar mis bosques que alguna vez incendiaste, y así también, puedas dejar respirar mis montañas, desvanece tus torres y construye de manera equilibrada, consume solo lo que necesitas y elimina tu egoísmo.

Detén a cualquiera que pueda dañarme y muéstrale lo que alguna vez fui.

Sé el primero en comentar

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*