¿Cuánta sangre debe correr para mirar hacia la evidencia?

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Por: Adrián Olea, edición digital de Espacio Pv

En México la inseguridad es un problema, uno muy mal abordado. Han pasado más de 6 meses desde que Andrés Manuel López Obrador asumió el cargo como presidente de México, heredando una serie de problemáticas en temas de seguridad que ya venían siendo arrastradas desde la administración de Enrique Peña Nieto (2012-2018), que a su vez eran consecuencia de las estrategias de la administración de Felipe Calderón Hinojosa (2006-2012), pero no vamos a retroceder en el tiempo hasta el absurdo, el objetivo de este escrito no es buscar culpables es entender porque las estrategias en materia de seguridad a lo largo de los sexenios han sido un fracaso.

Para entrar en materia revisemos algunos números, el Sistema Nacional de Seguridad Pública establece que el primer semestre del 2019 ha sido el más violento en la historia reciente (con una tasa de homicidios de 22 por cada 100,000 habitantes), un número de muertes violentas aun mayor que en el periodo más sangriento de la guerra contra el narcotráfico. De hecho, el mes de Junio y Febrero de 2019 han sido los más violentos en 22 años.

Pero no todas las cuestiones de inseguridad tienen que ver con homicidios, la Asociación Alto al Secuestro en su reciente “Reporte Nacional Diciembre 2018 – Mayo 2019” informa que en promedio hay 5 secuestros por día y Jalisco se encuentra en cuarto lugar en número de incidencias, pues de los 145 secuestros reportados en el mes de Mayo, 7 fueron perpetrados en la entidad.

A los problemas anteriormente planteados agreguemos los problemas dentro del sistema de justicia penal y las violaciones a los derechos humanos llevadas a cabo por las fuerzas de seguridad, con ello tenemos un cóctel de incertidumbre y desesperanza perfecto para la impunidad.

Pero ¿por qué las autoridades han fallado en establecer la paz y el orden en nuestro país?

La respuesta que nos da el Observatorio Nacional Ciudadano es simple: “no hemos aprendido lo suficiente de los resultados de las acciones implementadas”. El problema de inseguridad no data de hace 12 o 18 años es una situación que lleva desarrollándose décadas, “las diversas autoridades en turno han pretendido tener resultados radicalmente distintos, aplicando las mismas fórmulas que han permitido que se cometan miles de homicidios dolosos, feminicidios, desapariciones, secuestros y demás ilícitos con plena impunidad”. El problema de las medidas implementadas por los gobiernos en turno es que carecen de un análisis objetivo sobre las acciones implementadas en administraciones pasadas para poder identificar cuáles son las medidas y acciones que funcionan y cuáles no.

Pero para mirar que ha funcionado y que no, no hay que remitirse únicamente al pasado de las administraciones federales y estatales, sino que hay que remitirse a la evidencia. Respaldar las decisiones gubernamentales en evidencia es una de las principales propuestas de las Políticas Públicas Basadas en Evidencia (en adelante: PPBE).

Las PPBE establecen que toda decisión gubernamental debe estar justificada en información comprobable que justifique la toma de decisiones, es decir que la información utilizada sea fruto de investigaciones rigurosas. Un gobernante no puede tomar decisiones basándose en sus creencias o en la mera especulación (o a mano alzada), el hecho de tomar decisiones sin ningún tipo de respaldo fiable ocasiona que la efectividad de las políticas públicas sea dudosa, por no decir un desastre (¿se acuerdan de la guerra contra el narco?).

La implementación de este tipo de políticas requiere de un conocimiento integral del problema, en donde se profundice en las cuestiones sociales, económicas y jurídicas que rondan la situación. Todo ello con el fin de que el acto de gobernar no se convierta en un experimento permanente de ensayo y error. Las millones de personas afectadas por la inseguridad merecen que se dejen de cometer los mismos errores y las PPBE son una respuesta a ello. El Observatorio Nacional Ciudadano ya ha brindado una propuesta de seguridad respaldada en 3 ejes: inteligencia, fortalecimiento institucional y prevención del delito (y abajo les dejamos el link para que revisen el informe completo).

La pregunta ahora es ¿en qué momento el gobierno mexicano hará uso de las PPBE para mejorar la situación de inseguridad en el país? Después de tantos años inmersos en una ola de violencia hemos de preguntarnos ¿cuánta sangre debe correr para mirar hacia la evidencia?

* Informe del Observatorio Nacional Ciudadano. ¿Qué hace falta para que contemos con políticas públicas de seguridad y justicia basadas en evidencia?:

http://onc.org.mx/wpcontent/uploads/2019/01/190123RecomendacionesONC.pdf

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