El IMSS al rescate: las vacunas BCG y el COVID-19

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Por: Adrián Olea y Francisco Ramos, edición digital de Espacio PV.

El COVID-19 se ha propagado en la mayoría de países del planeta lo cual ha provocado que los gobiernos tomen medidas para contrarrestar el índice de contagios del virus, pero, a pesar de las medidas implementadas por los gobernantes e inclusive por las iniciativas llevadas a cabo por los ciudadanos, se ha observado que el impacto de la enfermedad es distinto en países que han adoptado medidas y políticas públicas similares.

En Italia las medidas de aislamiento han sido más rigurosas y aún así los índices de mortalidad son superiores a los de otros países. En cambio, Japón no adoptó medidas de aislamiento social tan restrictivas y sus índices de mortalidad siguen siendo bajos. Las diferencias en el impacto que ha tenido el virus se han tratado de explicar apelando a la infraestructura y capacidad de los sistemas de salud y a las normas culturales de cada región. Es en este panorama en el que surge una investigación epidemiológica que propone otra vía de explicación: las políticas públicas respecto a los esquemas de vacunación del Bacillus Calmette-Guérin (BCG).

Verán:

Un artículo recientemente publicado en el portal medRxiv (dónde se alojan artículos pendientes de revisión editorial) correlaciona el esquema de vacunación del Bacilo Calmette-Guérin (BCG) con la reducción en la morbilidad (cantidad de personas que enferman en una determinada región y temporalidad) y mortalidad (cantidad de personas que mueren en una determinada región y temporalidad)  por COVID-19.

El Bacilo Calmette-Guérin es derivada de un aislado de Mycobacterium Bovis y es utilizada como vacuna contra la tuberculosis. Investigaciones han encontrado que la vacuna produce efecto de inmunidad positiva y también efectos no específicos que mejoran la respuesta contra patógenos micobacterianos. 

Países como Japón y China tienen una política universal de vacunación BCG en recién nacidos, a diferencia de España, Francia y Suiza que la han descontinuado; en cambio, Estados Unidos, Países Bajos e Italia no cuentan con una política universal de vacunación BCG. 

Spoiler Alert: México sí presenta en su esquema de vacunación la vacuna contra la tuberculosis (BCG), se aplica a los recién nacidos en todos los hospitales independientemente de si son de carácter público o privado. Este tópico lo trataremos más adelante.

Esquema de vacunación: BCG para tuberculosis al nacer.

Para la realización del estudio se recolectó información del BCG World Atlas, complementando los datos reunidos con otro tipo de información, como los datos sobre casos de COVID-19 y las muertes registradas por país.  Además, se hizo la comparativa entre países que no habían implementado la política universal de vacunación BCG (Italia, E.U., Líbano, Holanda y Bélgica) con países que actualmente la tienen. A su vez los países se dividieron en tres categorías: 

  • Ingresos Bajos
  • Ingresos Medio Bajos 
  • Ingresos Medio Altos y Altos

Como resultado, los países que tenían Ingresos Medio Altos y Altos (Italia, E.U., Líbano, Bélgica y Holanda), pero que no tenían una política universal de vacunación, presentaban tasas de mortalidad mayor por coronavirus. Al analizar los resultados los autores se preguntaron si la fecha en la que se estableció la política de vacunación tendría relación con las tasas de mortalidad.

Siguiendo la idea de que, cuanto antes se hayan implementando las medidas de vacunación una mayor parte de la población estaría protegida, la investigación encontró que países (de Ingresos Medio Altos y Altos) como Irán, que inició su esquema de vacunación en 1984, tiene una tasa de mortalidad de 19.7 por cada millón de habitantes, en cambio, Japón tiene una 100 veces menor, al tener una tasa de 0.28 muertes por millón de habitantes, dicho país comenzó a aplicar la BCG en el año de 1947 (¡37 años antes!), por otra parte Brasil implementó la política de vacunación a inicios de los años 20, y tiene una tasa de 0.0573 por cada millón de habitantes.

Entre los años 1963 y 2010 varios países de Ingresos Medio Altos y Altos (España y Dinamarca) que implementaban la vacuna contra la tuberculosis (BCG) abandonaron su política universal, pues los casos habían disminuido desde finales del siglo XX. A pesar de que sus políticas dejaron de ejecutarse: ¿debería encontrarse el mismo patrón de que cuanto antes se hayan implementado las medidas de vacunación, una mayor parte de la población estaría protegida y por ende las tasas de mortalidad serían menos? Pues la investigación, efectivamente, encontró el mismo patrón. Las políticas de España duraron 16 años y se implementaron a partir de 1965, su tasa de mortalidad es de 29.5 por millón. En cambio Dinamarca, que inició su política de vacunación en 1946 y duró 40 años, tiene una tasa de 2.3 por millón.

Los resultados de la investigación epidemiológica sugieren (no afirman) que las diferencias en morbilidad y mortalidad a causa del COVID-19 están relacionadas con la política de vacunación BCG. Además, se evidencia que, cuanto antes se implementó la política de vacunación menor es la tasa de muertos por millón de habitantes. Es importante considerar que se ha demostrado que la vacuna protege contra ciertas infecciones virales y la sepsis, lo que hace que el efecto protector no necesariamente este relacionado con el coronavirus sino con infecciones asociadas.

Ya con lo desglosado sobre la investigación que correlaciona la reducción de morbilidad y mortalidad del COVID-19 con la aplicación de la vacuna contra la tuberculosis, usted se estará preguntando: Pero, ¿y eso qué tiene que ver con México? Bueno, aquí es donde la cosa se pone interesante. A partir de los datos de esa investigación podemos realizar algunas inferencias.

En México se aplica la vacuna BCG desde el año de 1951, después de que en 1942 se analizará la propuesta de aplicarla de manera universal, gracias a una conferencia nombrada: “El BCG debe emplearse en México como una medida de profilaxis contra la tuberculosis”. Fue hasta entonces que se creó el instituto del BCG, y en 1973 se crea el programa Nacional de inmunizaciones, con el que se organiza la vacunación masiva, y se inicia la aplicación simultánea de 5 vacunas para prevenir 7 enfermedades (BCG, Sabin, DPT, antisarampión y antitoxoide tetánico). De esta manera, se cubrirían todos los sectores, tanto público como privado. Las últimas encuestas establecen que las acciones implementadas por el Consejo Nacional de Vacunación han permitido una mejoría en las tasas de protección de vacunales individuales y del esquema completo. Si bien la cobertura de las diferentes vacunas continúa siendo insuficiente, existe una excepción, la BCG, a la cual posiblemente le debamos una protección que no conocíamos.

Recordemos que Japón tiene una tasa de 0.28 muertes por millón de habitantes y comenzó con sus políticas de vacunación BCG en 1947 (4 años antes que México). ¿Ello podría ser un factor por el cual el sistema de salud en México no ha colapsado? En realidad, no lo sabemos, pero esta investigación es parteaguas para entender cómo las políticas públicas en materia de salud implementadas hace décadas benefician a las generaciones actuales.

Como lo dicen los autores del estudio: “El amplio uso de la vacuna BCG en una población podría reducir el número de portadores, y combinado con otras medidas podría disminuir o detener la propagación del COVID-19”. Afortunadamente, en México la vacuna BCG se ha implementado de manera ininterrumpida (a menos que hayas nacido en el bosque y tus papás sean antivacunas).

Por último querido lector, recuerde que estos resultados no son la verdad absoluta, tome en cuenta que si algo se correlaciona no implica que sea necesariamente la causa. Además de que la comunidad científica constantemente analiza, refuta o respalda sus hallazgos.

Nos vemos en la próxima, Jinetes.

Link del artículo analizado:

https://www.medrxiv.org/content/10.1101/2020.03.24.20042937v1.article-metrics

Referencias:

León, A. (1942). El B.C.G. debe emplearse en México como una medida de profilaxis de la tuberculosis. Rev. Mex. de Tub. IV (16), 327-441.

Miller, A., Reandelar, M., Fasciglione, K., Roumenova, V., Li, Y. & Otazu, G. (2020).    Correlation between universal BCG vaccination policy and reduced morbidity and mortality for COVID-19: an epidemiological study. DOI: https://doi.org/10.1101/2020.03.24.20042937

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