Etiquetados claros: ¿Qué son?, ¿de verdad funcionan?

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¿Qué sabemos sobre los etiquetados que se utilizan en los alimentos y bebidas no alcohólicas en México?

Desde el 2018 investigadores y comités de expertos resaltaban la urgencia de implementar etiquetados con criterios nutrimentales de rápida lectura y fácil comprensión para los consumidores, pues en México más de 70 % de las muertes en adultos son por causa de las Enfermedades Crónicas No Transmisibles (ECNT), y las mismas están relacionadas con la alimentación.

La publicación de las modificaciones a la Norma Oficial Mexicana NOM-051-SCFI/SSA1-2010 (NOM-051) sobre el etiquetado de alimentos y bebidas no alcohólicas preenvasados, entrará en vigor el 1 de octubre de este año. La finalidad es brindar al consumidor información sobre el contenido de nutrimentos críticos e ingredientes que pueden llegar a representar un riesgo para la salud. El nuevo etiquetado será aplicado a productos de producción nacional o extranjera.

Actualmente, en nuestro país es común ver las Guías Diarias de Alimentación (GDA) en las etiquetas de los productos que consumimos; cabe puntualizar que las mismas fueron propuestas en Europa y financiadas por la industria de alimentos y bebidas.

El problema es que según la evidencia científica, este tipo de etiquetados es limitante, pues a menos que usted sea una mujer adulta joven sana que realiza actividad física moderada, ese tipo de etiquetados no son para usted ni para mí. Pero esa no es la única razón por la que presenta limitaciones, las otras son las siguientes:

1. No se presentan los valores de referencia.

Algunas etiquetas dicen que sus productos representan cierto porcentaje del consumo diario, ¿para qué población? ¿Adultos, niños, adolescentes? Los valores se presentan indistintamente y pueden confundir al consumidor.

2. Ignora las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) sobre la ingesta de nutrimentos en población mexicana. Como reducir la ingesta de azúcares libres que están presentes en productos como refrescos.

3. Presupone que el consumidor sabe que es un nutrimento o una caloría.

4. Este tipo de etiquetados presupone que el consumidor sabe cuántas calorías en promedio debe consumir.

5. Estos etiquetados requieren que el consumidor tenga la habilidad y los conocimientos necesarios para realizar cálculos para interpretar la información nutrimental del producto.

La etiqueta da la información para una porción, el problema es que muchas veces el empaque o envase contiene más de una porción (como las papitas o los refrescos de cola), lo que obliga al consumidor a realizar una serie de cálculos, o simplemente no hacerlos. El tiempo promedio para seleccionar un producto es de 13 segundos; eso es mucho tiempo para hacer cálculos, ¿verdad?

Si tomamos en cuenta que los datos de una investigación realizada a 8,667 personas de 20 o más años (que aplicando factores de expansión representan a un total de 71,158,260 habitantes), encontró que el 82.3 % de las personas sabe que los alimentos y productos industrializados tienen una etiqueta nutrimental, pero que solo el 40.6 % de ellos la lee, de esta manera se evidencia que la manera en la que se informa a la población sobre lo que consume, está mal enfocada.

A nivel nacional solo el 17.5 % de la población sabe qué cantidad de calorías debe consumir por día y leen el etiquetado de los productos. Ante este panorama es importante que los consumidores tengan acceso a etiquetados frontales de fácil comprensión. Es ahí donde entra la propuesta de etiquetados claros.

¿Qué es «etiquetados claros»?

Como ya se mostró con anterioridad, los etiquetados GDA dificultan la elección de alimentos saludables e induce al consumo excesivo de azúcares y grasas saturadas, lo cual puede traer problemas de salud como obesidad o sobrepeso.

Un etiquetado claro frontal advierte al consumidor sobre el contenido excesivo de azúcares, grasas o sodio en los alimentos. Tiene la ventaja de ser entendible para toda la población, lo cual se traduce en una mejor decisión a la hora de realizar compra de alimentos y/o bebidas.

 

Diversos países han implementado este tipo de etiquetados con la finalidad de que la población tenga mejor información sobre lo que consume, y con la ventaja de que se pueden tomar elecciones saludables en pocos segundos (¿se acuerda de los 13 segundos?).

¿Qué evidencia respalda los etiquetados claros?

Por el momento no podemos decretar si la propuesta funcionará o no en México, aunque la evidencia disponible proveniente de otros países augura que los resultados de tomar estas medidas son favorables.

El sistema de etiquetado frontal de advertencia (el etiquetado de octágonos) ya ha sido implementado en Chile, Perú y Uruguay. Este modelo actualmente es promovido por la OMS y la OPS.

Una investigación realizada en Chile dentro de los primeros 6 meses desde que entró en vigor la propuesta de etiquetados claros, evidencia que estos provocan cambios en las preferencias de compra de los consumidores, además de que se encontró que el número de sellos presentes en el empaque es un elemento importante a la hora de elegir qué producto comprar.

Según este estudio, durante el primer mes de implementación, un 41 % de los chilenos modificaron sus hábitos alimenticios. Además, un 48 % disminuyó el consumo de los productos que contenían octágonos de advertencia, en cambio, un 14 % eliminó el consumo de alimentos con octágonos en su etiquetado.

Aunque los resultados de la implementación de etiquetados claros en Chile parecen favorables, se necesita de un intervalo mayor para determinar sus verdaderas repercusiones.

En todo caso, es fundamental favorecer las condiciones que permitan a la ciudadanía tomar decisiones mejor informadas para la elección de aquello que consumen. Los etiquetados claros en México ya son un hecho; tendremos que estar atentos para ver cómo evoluciona su implementación.

Si quiere revisar más sobre el tema puede hacerlo en:

  • Etiquetados Claros: https://etiquetadosclaros.org/

  • Comité de expertos académicos nacionales del etiquetado frontal de alimentos y bebidas no      alcohólicas para una mejor salud. (2018). Sistema de etiquetado frontal de alimentos    y bebidas para México: una estrategia para la toma de decisiones saludables. Salud         Pública de México, 60 (4), 479-486. DOI: https://doi.org/10.21149/9615

  • Scapini, V. y Vergara, C. (2017). El impacto de la nueva ley de etiquetados de alimentos en      la venta de productos en Chile. Perfiles Económicos, 3, 7-33. DOI:      https://doi.org/10.22370/rpe.2017.3.1218

  • Tolentino-Mayo L., Rincón-Gallardo, S., Bahena-Espina, L., Ríos, V., y Barquera, S. (2018).     Conocimiento y uso del etiquetado nutrimental de alimentos y bebidas   industrializados en México. Salud Pública de México, 60 (3), 328-337. DOI:            https://doi.org/10.21149/8825

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