“Hemos encontrado la forma de saber de qué mueren los niños en países pobres”

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En países como España, de 1000 niños nacidos, solo 3 no llegarán a cumplir más de 5 años de vida, caso contrario a países pobres, como los son los africanos, donde la tasa de muerte puede llegar a ser de uno de cada 10 niños.

En estos países pobres, muchos niños no son registrados ni cuando nacen ni cuando mueren, lo que algunos llaman “el escándalo de la invisibilidad”.

En países desarrollados o en vías de desarrollo, saber de qué ha fallecido una persona no es difícil, sin embargo, en los más pobres, los métodos disponibles son poco fiables o imprecisos. El primero, en caso de que la persona haya fallecido en la calle, por ejemplo, es la autopsia verbal, que es una entrevista a familiares -que en muchos casos no saben leer ni escribir. semanas o meses después del deceso. Estas respuestas son analizadas por un clínico o un software.

Y, en el caso de que el fallecido haya estado en hospital, se tendrá un poco más de información, sin embargo, en estos lugares hay pocos médicos y herramientas, por lo que si no cuentan con herramientas diagnósticas básicas, el porcentaje de error puede ser de hasta la mitad de los casos, por muy buen médico que pudiera pensarse ser. Una de estas herramientas es la autopsia anatomo-patológica, la cual no se realiza porque hay gran escasez de patólogos, llegando incluso a haber países donde ni siquiera hay uno solo.

Además, la autopsia es considerada un procedimiento demasiado invasivo y sangriento, por lo que es poco aceptado.

SOLUCIONES

Ante esta problemática, los investigadores Quique Bassat, Clara Menéndez y Jaume Ordi desarrollaron la autopsia mínimamente invasiva (MIA), mediante la extracción de pequeños cilindros de tejido de los órganos más importantes, como el pulmón, el hígado y el cerebro, mediante el uso de agujas de biopsia.

Estas muestras son analizadas bajo el microscopio, con lo que los médicos pueden saber con certeza si el órgano estaba enfermo o sano o si algún microorganismo había infectado al paciente.

El equipo de investigadores compararon el método tradicional con este, y a raíz de ahí, ha sido aceptado en la Red de Vigilancia de Mortalidad Infantil, CHAMPS, presente en África y Asia, donde ya se han realizado más de 2,200 autopsias.

Conocer las causas de fallecimiento es fundamental para poder diseñar políticas de salud e implementar medidas para prevenirlas. Asimismo, es indispensable para distribuir mejor los recursos en estos países, que a menudo son menores de 100 dólares por persona al año.

Información: BBC Mundo

Imágenes: BBC Mundo mediante GETTY IMAGES.

 

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