La arena se está acabando en todo el mundo

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La gente dice que visitar la playa o vivir en ella es una delicia, calorcito, aire refrescante y una cerveza en mano puede ser el único momento en el que pensamos en la arena que nuestros pies están tocando.

¿Pero y si te digo que la arena se está comenzando a terminar?

Parece imposible porque, ¿Cuántas veces no hemos escuchado a los científicos diciendo que hay más cantidad de estrellas que granos de arena? Y es una cantidad sorprendente de granos de arena, ¡nada más y nada menos que un 7.5 seguido de 19 ceros!

Pero el ser humano, con su apetito insaciable ha construido edificaciones como puentes gigantes e incluso islas en forma de palmeras donde se requieren miles de toneladas de arena.

Un estudio de la ONU de 2014 estima que extraemos 40,000 millones de toneladas de grava y arena al año. La arena se utiliza mucho, no solo en la construcción de edificaciones o en la filtración de agua, sino también para la fabricación de vidrio y cristales para aparatos electrónicos, como el que sostienes en las manos en estos momentos. Se considera que entre el 68% hasta el 85% del total de minerales que se extraen en todo el mundo son arena. Suficiente material para construir una pared de 27 metros de alto por 27 metros de ancho alrededor del mundo.

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El problema radica en que es considerada tan abundante que pocos han puesto atención en su excesiva extracción y es que la arena tarda miles de años en formarse mediante la erosión.

Inicialmente se extraía al aire libre o deltas de río, pero hoy en día también en zonas costeras por lo que está afectando a diversos ejemplares de fauna como peces, delfines, crustáceos y cocodrilos, como el gavial, que está en peligro crítico en los ríos de Asia ya que destruyen su hábitat por la obtención de éste recurso.

También la extracción de arena puede acarrear problemas de salud ya que se crean masas de agua donde se pueden aparear mosquitos portadores de malaria. Y en regiones costeras como la India, la pérdida de arenales deja el terreno vulnerable a la erosión y empeora los efectos de los tsunamis que pudieran golpearles.

Los insuficientes y poco eficaces esfuerzos internacionales para regular la extracción, uso y venta de la arena no ayudan mucho ante este escenario y sumando que las regulaciones nacionales son ligeramente aplicadas, los efectos negativos seguirán ocurriendo. La comunidad internacional debe generar una mejor estrategia global para el uso de este mineral. Es tiempo de tratar a la arena como un recurso en la misma magnitud de importancia con lo que se trata a otros como lo es el aire, la biodiversidad y la energía solar.

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