La Fuerza de la ropa y la amenaza de la mirada masculina en Star Wars

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Por el Dr. Luis Javier Plata Rosas

        La Fuerza era grande en la reina Amidala y la princesa Leia, mas no lo suficiente ante el ataque de los diseñadores de vestuario bajo el control mental de George Lucas y el resto de los guionistas responsables de los episodios I al VI de Star Wars. Mary C. King y Jessica L. Ridgway, investigadoras interdisciplinarias que exploran la relación entre la ropa que vestimos y la percepción que a partir de ella generamos tanto en otras personas como en nosotros mismos (lo que, en este último caso, tiene efectos en, por ejemplo, qué tan satisfechos estamos con nuestro cuerpo), decidieron visitar una galaxia muy, muy lejana, para examinar de qué manera los cambios en el guardarropa de los personajes femeninos más poderosos de las dos primeras trilogías de esta saga estuvieron asociados con cambios en sus posiciones de poder[1]

      Hace mucho, mucho tiempo (en 2006), Jeanne Cavelos, científica de la NASA y autora del libro The Science of Star Wars (La ciencia de Star Wars) criticó que las posiciones de poder de Padme Amidala y Leia Organa se desvanecía conforme se involucraban en sus respectivas relaciones románticas con Anakin Skywalker y Han Solo. A Cavelos le había llamado particularmente la atención que esta evolución era evidente por los cambios de vestuario y de peinado en cada película.

     El juicio de Cavelos motivó a King y Ridgway a verificar y explicar, mediante un meticuloso análisis de contenido de cada escena en la que aparecen Amidala y Leia (cada una en su trilogía respectiva, claro está), este desempoderamiento inversamente proporcional a la cantidad de metros cuadrados de tela que vestían nuestras dos heroínas y, en consecuencia, directamente proporcional la cantidad de piel que mostraban, ya fuese accidental (por ejemplo, al rasgarse un traje de batalla para, de manera más que oportuna, exhibir el abdomen de una de ellas) o incidentalmente (al ser convertida otra de ellas en una especie palaciega de escort VIP).

       Las investigadoras señalan que, en el cine, el vestuario de los personajes es considerado un lenguaje simbólico, usado para comunicar el papel que tiene una actriz o un actor dentro de la película. La forma en que viste un personaje, junto con su estilo de peinado, maquillaje y accesorios, influye en las percepciones y actitudes que genera en nosotros como audiencia y nos brinda información sobre su personalidad y estatus social. La fantasía de Star Wars y de los superhéroes, por más que presente seres con características físicas o habilidades muy alejadas de la realidad, no está exenta de ello, y un análisis de 147 superpoderosos personajes en 80 películas mostró que las superheroínas usan supertrajes mucho más reveladores de su físico que sus contrapartes masculinas, superhallazgo que puede explicarse con la superayuda de la teoría de la objetivación sexual propuesta por Barbara L. Fredrickson y Tomi-Ann Roberts en 1997. Según esta teoría, la objetivación de la mujer se da a través de lo que se conoce como “la mirada masculina” -la evaluación e inspección visual del cuerpo femenino-; ésta provoca que las mujeres sean tratadas como si fueran únicamente cuerpos, objetos que existen con el mero propósito de complacer a quienes los observan.

      King y Ridgway analizaron 118 escenas y 43 vestuarios en las primeras seis películas de Star Wars. En las precuelas (episodios I a III) Padme aparece en 63 escenas con 34 cambios de vestuario y en la trilogía original (episodios IV a VI) Leia aparece en 55 escenas con 9 cambios de vestuario. En cada una de estas escenas, las científicas evaluaron:

  1. Posición de poder de Padme y Leia.
  2. Estatus de su relación con otros personajes, romántico o no, en alguna de las siguientes etapas: a) conocimiento; b) fortalecimiento; c) continuación; d) deterioro; o e) fin de la relación.
  3. Definición corporal. Grado en el que el vestuario revela o define la forma del cuerpo del personaje;
  4. Visibilidad de la piel. Cantidad y localización de la piel expuesta por el vestuario.
  5. Tipo de peinado. En términos de masculinidad o feminidad (de acuerdo con las definiciones tradicionales o heteronormativas).

      Entre los resultados del estudio tenemos que, en el episodio I, Padme usa prendas conservadoras y está completamente vestida (hasta su cuerpo se encuentra cubierto), su ropa no permite apreciar la forma de su figura. Su cabeza está cubierta o su pelo está trenzado en intrincados diseños, su cara está cubierta por completo de maquillaje reminiscente del de culturas asiáticas. Su vestuario está diseñado para enfatizar su estatus como reina y, en la cinta, Padme exhibe gran autoridad, participa en reuniones de alta política y los personajes que la rodean se dirigen a ella con deferencia y por su título real. En el episodio II su peinado es más femenino y su vestuario más entallado, con mayor visibilidad de su piel y de sus atributos físicos; sus prendas dejan de servir como indicador de su importancia política. En el episodio III su pelo está suelto o recogido en una cola de caballo, sus vestidos vuelven a cubrirla por entero, pero tienen colores más sobrios, carecen de la ornamentación del episodio I y no son ajustados, de manera que esconden su embarazo.

       En el caso de Leia, en el episodio IV sólo hay un cambio de vestuario al final de la película, de uno conservador, blanco, que la cubre completamente a otro más revelador. Leia es respetada por su autoridad y admirada por su habilidad como combatiente y líder de la rebelión. En el episodio V el estilo de peinado cambió a uno más femenino y mucho menos llamativo que aquel que se volvió una marca de esta saga, su vestuario es más entallado y su posición de poder es mucho menor, pues rara vez la demuestra y en la mayoría de las escenas son sus acompañantes masculinos quienes toman las decisiones. En el episodio VI Leia aparece en un bikini dorado, dejando ver la mayoría de su piel y su posición de poder no pudo caer más bajo, dado que se trata de una esclava de Jabba, con la simple misión de proporcionar placer visual a sus captores, a quienes al parecer no les importa que se trate de una especie morfológicamente muy distinta a ellos.

         Las primeras seis partes de esta saga puede que se desarrollen en una galaxia muy, muy lejana, pero no lo suficiente para quedar fuera del alcance intergaláctico del patriarcado de nuestro mundo.

Referencias bibliográficas: 

[1] King, M.C. y Ridgway, J.L., 2019, Costume evolution during the development of romantic relationships and its impact on the positions of power in the Star Wars prequel and original trilogies, Fashion and Textiles, 6(11), 15 pp.

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