Los despidos masivos

 171 total views,  1 views today

Por Eduardo Campos Flores: Artículo de Opinión.

Contrario a lo que el presidente López Obrador repite una y otra vez en sus mañaneras de que ahora las cosas ya no son como se daban en el periodo neoliberal, que ya todo es diferente; nuestro país además de los efectos de la pandemia, atraviesa por una de sus peores crisis económicas con severos problemas que son inseparables del neoliberalismo, entre ellos, la inflación y el despido masivo de miles y miles de trabajadores que se quedaron en la calle, agravado por la elevación de los precios de los satisfactores básicos y de esta manera se vuelven más crueles las consecuencias inherentes de la economía capitalista que prevalece en México y en el mundo, como el desempleo y los despidos masivos.

Veamos unos datos que evidencia lo anterior: según el INEGI, en Jalisco 3.8 millones son los que conforman la Población Económicamente Activa (PEA).  De acuerdo con el último estudio del organismo, los jaliscienses que se encuentran sin trabajo y en busca de empleo fueron 4.1% de la PEA en el cuarto trimestre de 2020, un porcentaje mayor al 3.2% reportado en el mismo periodo de 2019. La población desempleada en la entidad se ubicó en 156 mil personas, como efecto de las crisis sanitaria y económica más de 33,000 jaliscienses se sumaron en esta situación por la pérdida de empleos.

La tasa de desempleo aumentó 0.9 puntos porcentuales, aunque está por debajo del promedio nacional, el panorama laboral es crítico, pues de acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) en niveles de informalidad, Jalisco tiene un porcentaje de 47.1%, es decir la mitad de los jaliscienses del total de la población ocupada, alrededor de 2 millones, lo hace en el sector informal y no tienen prestaciones laborales.

El INEGI, informa que más de 12 millones de mexicanos han perdido su empleo a raíz de la crisis derivada de la pandemia, sumado a la tragedia que viven decenas de miles de familias que perdieron a uno de sus seres queridos, víctima del COVID-19, la crisis más fuerte que está padeciendo México es la del desempleo. En este país, la emergencia derivada de la pandemia ha dejado sin empleo a 12,5 millones de personas, según el organismo.

Por otra parte, organismos internacionales advierten: mientras que en 2020, el 72% de los habitantes ganó menos de 11 dólares al día, en México 241 mil 152 personas, o sea, el 0.19% de la población mexicana vieron incrementados sus patrimonios que rebasaron el millón de dólares, de las cuales 3 mil 287 acaparaban más de 30 millones de dólares, estiman que los próximos años resultarán favorables para esta población diminuta que concentra la mayor parte de la riqueza del país, de aquí a 2025, lo que implica que incrementará la desigualdad, en medio de la pandemia.

Si contrastamos con datos del 2019, los puntos porcentuales de desempleo ya eran altos en el primer año del gobierno morenista y por efectos de la pandemia se vieron incrementados en un porcentaje no mayor a los que se venían registrando, entonces la causa del problema de los despidos masivos, la inflación y la excesiva concentración de la riqueza en unas cuantas manos se debe al sistema económico neoliberal que sigue prevaleciendo en nuestro país.

El lamentable panorama económico que informan los mismos organismos nacionales e internacionales, sustentan la opinión de destacados intelectuales y líderes sociales quienes, sostienen que el sistema neoliberal sigue dominando en México, el cual no puede ser abolido por decreto presidencial, como trata de hacer creer en sus discursos el presidente López Obrador, aprovechando la pobre educación política de la población mexicana, abonada por la labor de críticos adversarios suyos que van creándole una falsa imagen de izquierdista, al compararlo con mandatarios como el de Venezuela o Bolivia.

No hay otro camino para alcanzar el bienestar común. Se necesita un cambio estructural: que la clase trabajadora y la clase media asuman el poder político e influyan realmente en el manejo de la economía. Pero esto es un proceso, mientras las clases oprimidas no tengan la fuerza suficiente deben exigir al Estado actual, obligándolo a escuchar y atender sus demandas, mediante la lucha organizada, entre ellas la creación de empleos y evitar, en lo posible, los despidos masivos.

Sé el primero en comentar

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*