Los pitufos y las drogas ancestrales

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No le vamos a dar muchas vueltas al asunto; si eres boomer, millenial o generación z, seguramente recuerdas a los pitufos, esos pequeños seres azules que vivían en el bosque dentro de hongos. Pues bien, esos hongos son conocidos como Amanita muscaria y son venenosos, además de altamente alucinógenos.

Al ingerirlos sin previo conocimiento en cantidades mayores a las recomendables, producen síntomas como vómitos y diarrea y espasmos musculares, seguidos de somnolencia o coma luego de 6 a 36 horas y en algunos casos, aunque mínimos, la muerte.

Lo más atractivo de estos organismos son sus propiedades alucinógenas, ya que sus efectos son comparados a los del LSD, y sobre todo, el misticismo que les rodea a lo largo de la historia de la humanidad.

Como una leyenda perteneciente a los koryak, un pueblo indígena en el Extremo Oriente ruso en Kamchatka, donde se habla de un héroe, «Gran Cuervo», que capturó una ballena, pero después no pudo devolverla al mar debido a su gran peso. El dios Vahiyinin (Existencia) le dijo que consumiera espíritus de wapaq para conseguir la fuerza que necesitaba. Vahiyinin, escupió sobre la tierra y surgieron pequeñas plantas de color blanco: eran los espíritus de wapaq. Apenas comió wapaq, «Gran Cuervo» se convirtió en alguien muy fuerte y suplicó: «¡Oh wapaq, crece por siempre en la tierra». Después de esto le dijo a su gente que debían aprender lo que wapaq tenía para enseñarles. Wapaq es la amanita, regalo de Vahiyinin.

De igual forma, en el mitología nórdica, la falsa oronja (Amanita muscaria) se asigna a Odín. En esta mitología, el hongo se creó en el lugar donde goteó de la boca de Sleipnir, el caballo de ocho patas de Odín, la espuma ensangrentada al suelo.

Un organismo impresionante que no se limita a una sola región, ya que su distribución es impresionante: se encuentra en África, Asia, Australia, Europa, Norteamérica, Centroamérica, Sudamérica y Nueva Zelanda. Su hábitat son los bosques de tipo conífero y templado caducifolio.

Recibe muchos y variados nombres como matamoscas o falsa oronja, aunque para la mayoría, siempre podrá ser el hongo en donde vivían los pitufos.

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