Los silenciosos asesinos de ballenas en Puerto Vallarta

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Apreciables lectores, como sabrán, además de hacer enfadar a políticos y fans de estos, los temas ambientales suelen ser siempre mi prioridad, además, de ser una de las cosas que más me apasiona a la hora de escribir, así que, como lo prometí, vengo a entregarles otro escrito referente a este tema, siendo más específico, a las ballenas y los asesinos silenciosos presentes en la Bahía para ellas. Así que, sin más preámbulos, encienda su cigarrillo, tome su café o cualquiera de las cosas que haga mientras lee esta columna. Bienvenidos una vez más, al “Círculo rojo, con Rojo”.

Es bien sabido por todo aquel que ama esta actividad turística y educacional ambientalmente hablando, además de enriquecedora para la investigación científica, que cada año, las ballenas jorobadas (Megaptera novaeangliae) vienen y nos visitan a esta hermosa Bahía, donde colindan dos estados y tres municipios, y donde la próxima temporada de ballenas está cerca, ya que, la fecha oficial para iniciar, es el 8 de diciembre de 2020 y finaliza el 23 de marzo de 2021, y es justo bajo esta premisa que quiero iniciar.

Año con año, se expiden permisos para realizar la actividad de avistamiento de ballenas jorobadas para la Bahía de Banderas, permisos que expide la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, permisos que no tienen regulación, ni estudio de capacidad de carga para determinar si es viable seguir entregando a diestra y siniestra, pero ese, ese es otro tema que ya tocamos y en siguientes columnas volveremos abordar, lo que quiero destacar de este punto, es que, los permisos se entregan en una magno conferencia realizada por la misma Secretaría, una plática le llaman, donde año con año, las diferentes autoridades presentes, ya sea PROFEPA, SEMARNAT, SEMAR, CONANP y asociaciones civiles, así como científicos, se presentan frente a los tour operadores para repasar las reglas del avistamiento, las leyes que protegen a las ballenas, y la importancia de proteger este recurso con el fin de que el beneficio económico y turístico, recaiga en toda la comunidad de Puerto Vallarta, Bahía de Banderas y sus zonas adyacentes. ¡Ejercer la responsabilidad ambiental por igual vaya!

Pero hay quien no entrega su documentación en las instancias correspondientes para ser seleccionado, hay quien no va a dicha platica, hay quien no conoce las reglas de avistamiento y aún así, ejerce presencia en el mar observándolas, vendiendo espacios en sus yates, lanchas y otras embarcaciones.

Solo la temporada pasada, se registraron 575 embarcaciones realizando el avistamiento de estos ejemplares, de las cuales, 127 no contaban con el permiso para realizar dicha actividad. Así es, 127 embarcaciones estaban realizando una actividad de aprovechamiento y cobrando por ello, sin atender las disposiciones establecidas por la NOM-131-SEMARNAT-2010, es decir, la ley que establece los lineamientos y especificaciones para el desarrollo de actividades de observación de ballenas, relativas a su protección y la conservación de su hábitat.

Pero incluso, hay quien cumple con todos los requisitos para obtener el derecho de realizar la actividad y obtener un ingreso económico por esto, y aún así, no respetan la velocidad al navegar, no respetan la distancia de observación y no hacen caso a la autoridad (cuando se encuentra presente) y este, es otro punto que se debe abordar, la autoridad encargada de mantener presencia en el mar, vigilando y asegurando la salvaguarda de estos ejemplares y muchos otros, es la PROFEPA, pero recordemos que, hasta las últimas dos temporadas pasadas, la presencia de la autoridad oficial (PROFEPA), no se encontraba presente, la protección y vigilancia de estos maravillosos ejemplares corría única y exclusivamente por parte de ECOBAC A.C. Y RABEN A.C. con apoyo directo de la Secretaría de Marina de la 8tava Zona Naval. Y aún con presencia de dicha autoridad (PROFEPA), nos encontramos ante otra problemática, ya que los golpes por propelas y los atropellamientos a altas velocidades no son los únicos asesinos para estos ejemplares, hay algo que se conoce como artes de pesca, prácticas esenciales para obtener el alimento de una familia o de toda una ciudad, y básicamente, son prácticas que forman parte de las actividades económicas de nuestro país, el problema, es cuando dichas prácticas se realizan de manera ilegal o en zonas donde no se encuentra permitido dicho arte de pesca, como el chinchorro y demás, y usted se preguntará ¿Entonces por qué la PROFEPA no los retira? Sencillo, a pesar de ser la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente, dentro de sus facultades no se encuentra el retirar los chinchorros, por mencionar una de las artes de pesca que más ocasionan la muerte o pérdida de extremidades en estos ejemplares, de hecho, solo pueden intervenir cuando un ejemplar ya se encuentra en dicha situación, no antes. ¿Una pendejada? Sí, ¿A veces así es la ley? También, pero lo más importante es, ¿Dónde está la secretaria encargada de esto? No lo sabemos, lo que sí sabemos, es que pese a los incidentes ocurridos año con año, donde la Red de Asistencia a Ballenas Enmalladas (RABEN) deja el alma y el corazón salvando estos ejemplares, siguen sin existir operativos en conjunto para retirar dichos artes de pesca o mantenerlos en otras áreas, al menos, durante la temporada de ballenas, aunque no sean la única especie que se vea afectada por ello, pero de los chinchorros y las tortugas hablamos después.

Los asesinos silenciosos de nuestra Bahía, no son las orcas que se mantienen en puntos alejados de la Bahía para poder separar a las crías del grupo y golpearlas hasta dejarlas indefensas y posteriormente desmembrarlas para alimentarse, esa, esa es una práctica completamente normal, ya que parte de la naturaleza de los organismos por sobrevivir. Los verdaderos asesinos silenciosos somos nosotros, que compramos un tour de ballenas “más barato” en una embarcación que no cuenta con el conocimiento ni el permiso de realizar dicha actividad, los asesinos silenciosos son los tour operadores que año con año van al curso y se pasan las reglas por el aparato reproductor, los asesinos, son los encargados a nivel federal de las instancias oficiales para proteger los recursos naturales del país que no gestionan mayor personal operativo, que no generan más recurso, y que no generan más convenios con las instancias educativas listas para adentrarse en esto.

Los verdaderos asesinos silenciosos somos todos, y no solo de las ballenas, sino de cada recurso natural existente en nuestro país, porque los recursos sí son para aprovecharse claro, pero no para sobreexplotarse hasta que no quede ni la más mínima muestra para recordarlos.

Yo me despido, no sin antes recordarle que tenemos un chingo de contenido todos los días para ustedes, crítica, análisis, sarcasmo, humor, entrevistas, notas, columnas y demás. Se despide Rojo, desde el círculo rojo.

Y recuerden conservar para vivir y vivir para servir, cuidemos la Bahía y la belleza natural que nos rodea.

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