Pandemia a la mexicana: Coronavirus y otros malestares

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El siguiente ensayo es parte de una serie que he decidido escribir con motivo del virus que ha llegado a nuestro país, tal vez escriba más, tal vez no, pero la intención queda patente en estas líneas.

La verdad es que con todo esto del coronavirus no puedo evitar pensar en la última vez que el país se vio envuelto en una situación similar, pues ya hace más de una década que la entonces llamada gripe porcina (de la cual nunca supe si se llamaba así porque la gente contagiada tenía poco interés en mantener una buena higiene o porque me daría esa gripa por comer menudo) azotó a nuestro país, matando gente pero sobre todo haciendo caer en pánico a la población en general.

La Secretaría de Salud ha vuelto a recordar a la gente la importancia de lavarse las manos con agua y con jabón. De todas las indicaciones que da nuestro sistema de salud, esta es la que más me sorprende, como si nadie supiera que el mexicano promedio no hace más que remojar sus manos con agua, dar una nalgada a su jabón o incluso olvidarse de su existencia, para posteriormente secarse las manos en las partes laterales del pantalón, pues según la creencia mexicana esto resulta más higiénico. Y con todo esto, todavía esperan que nos lavemos las manos durante más de un minuto.

Por otra parte la cancelación de las clases me parece un acto sencillamente inútil, poniendo el caso de la UDG que decidió cancelar clases como medida de prevención, valiéndose de la implementación de clases de manera virtual.

En mis años de experiencia como estudiante puedo decir que jamás había visto tal pretensión tecnológica pues si la universidad conociera bien a sus estudiantes sabría que a ellos no les interesan sus clases presenciales y por tal mucho menos han de importarles las clases virtuales. En su lugar recomendaría el siguiente comunicado: “Hemos decidido cancelar las clases, no por el bien de nuestros estudiantes pues claramente no tenemos el menor interés en ellos, solo mírennos, no hemos atendido las demandas de acoso, tomamos esta medida porque da igual, nuestro sistema educativo es pésimo y como sabemos que a nadie le interesan las clases no hay por qué molestarse en reponerlas en el calendario escolar”, irónicamente podríamos decir que así seria un comunicado más honesto y cercano a la realidad.

Con todo esto no faltará la gente que recuerde la pandemia anterior con nostalgia, tampoco faltará quién culpe al actual gobierno de una cortina de humo, habrá personas que harán compras de pánico e incluso crearan un desabasto de papel de higiénico, tal vez la gente crea que uno de los síntomas del coronavirus sea la diarrea, otras personas sentirán la enferma necesidad de viajar, tal vez con ánimos de ser contagiados.

Pero siendo sinceros no creo que a nadie le importe realmente esto, y al final de estos 30 días que el gobierno nos concedió de “vacaciones”, volveremos a la realidad de siempre, a la que vivimos desde hace ya algunos años, quizá demasiados, solo usemos el sentido común, si a nadie le importó que 976 mujeres y niñas hayan sido torturadas, desolladas, quemadas, embolsadas, desaparecidas y asesinadas en nuestro país el año pasado, creo yo que a nadie le asustara una simple gripa.

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