Preocupa situación por pandemia en Bahía de Banderas y Puerto Vallarta.

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Los municipios de Bahía de Banderas y Puerto Vallarta unen lazos muy estrechos desde hace al menos un par de décadas; por motivos turísticos, laborales y territoriales, razón por la cual en abril de 2010 se unificó el huso horario de ambos municipios, ya que los habitantes del primero se sentían más afines al horario del segundo.

Asimismo, hace once meses, estos dos municipios se unificaron para crear la primera zona metropolitana interestatal turística del país, por lo que lo que ocurre en uno, influye directa o indirectamente en el otro cada vez más.

Ahora, en épocas de pandemia, las decisiones que se han tomado en un municipio y/o estado, ha repercutido en el municipio vecino.

Por ejemplo, al inicio de la pandemia era Bahía de Banderas y todo el estado de Nayarit, los que contaban con medidas más estrictas para el cuidado de su población. Para ese entonces, Vallarta tomó una medida que sorprendió a locales y foráneos, pues el presidente municipal, Arturo Dávalos Peña, ordenó la excavación de 500 fosas dobles, lo que detonó que fuera noticia nacional.

Ahora, es Jalisco, con el reciente “apretón del botón rojo” del gobernador, Enrique Alfaro, que tendrá medidas más estrictas.

Sin embargo, Bahía de Banderas ha tomado medidas tan relajadas en los últimos meses en comparación con Vallarta —y todo el país—, que el periódico El Universal, en una nota de nombre “El estado que no tiene COVID”, se refiere al poblado de San Pancho como uno donde la gente no usa cubrebocas, donde se celebran bodas y no toman sana distancia, ni siquiera en restaurantes u hoteles, a pesar de las indicaciones estatales.

Y es que, contrario a Puerto Vallarta, donde la gran mayoría de los habitantes usan cubrebocas al andar en las calles, así como al andar en camiones, en Bahía de Banderas, muchos no lo traen puesto o se lo quitan al pasar el puente del río Ameca.

Por lo que, al tener la cercanía del relajado municipio vecino, los vallartenses —lamentablemente— sin mayor dificultad podrían realizar sus eventos allá, así como los tapatíos, quienes son los turistas que más visitan Bahía de Banderas; o los bahiabanderenses podrían trasladarse a Vallarta, con un alto riesgo de provocar contagios. Por lo que muchas de las intenciones del gobierno alfarista, simplemente, podrían fallar.

Y es que los vallartenses también están lejos de ser un ejemplo a seguir, pues en muchas ocasiones se han visto reuniones o fiestas con mucha cantidad de personas, como el caso de los antros, donde un día previo al botonazo rojo, había personas aglomeradas.

¿Qué ocurrirá entonces cuando terminen esos 15 días de mayores restricciones? Seguramente habrá muchas fiestas… lamentablemente.

Meses atrás, justamente eran los bahiabanderenses quienes buscaban protegerse para reactivar la economía cuanto antes; se reunían para prohibir la entrada a poblados como Sayulita y San Pancho de tapatíos y foráneos y, ahora, al aperturarse los centros económicos, son ellos mismos los que invitan a que los visiten, sin medidas de protección.

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