Puerto Vallarta en RIESGO por su ineficaz reglamento de ecología

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Lectores, el día de hoy, hablaremos de algo verdaderamente preocupante, verdaderamente complicado, y que necesita atenderse de forma inmediata. Y me refiero al actual Reglamento de Ecología de Puerto Vallarta. Y es que, aunque pareciera ya en sí un logro tener un reglamento de ecología en esta ciudad, considerando desde luego que no todas las ciudades o municipios en el país lo tienen, la realidad es que no sirve de mucho sino tienes un gobierno capaz de llevarlo a cabo, de actualizarlo, o siquiera de conocerlo. Así que, en esta edición del “Círculo rojo, con Rojo” nos adentraremos a este problema que lo único que genera es una pérdida de competitividad turística para la región.

En una investigación elaborada durante 2 años y publicada por su servidor, se analizaron 5 leyes de corte federal que el estado de Jalisco y el municipio de Puerto Vallarta deben atender. Estas leyes son: la Ley General de Cambio Climático, Ley General de Desarrollo Fores-tal Sustentable, Ley General de Responsabilidad Ambiental, Ley General para la Prevención y Gestión Integral de los Residuos, y la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente. Básicamente, para conocer el grado de cumplimiento u omisión existente por el municipio respecto a sus dos órdenes de gobierno superiores. Investigación que, después de recabada la información, se realizó una entrevista estructurada con el responsable del área jurídica de la Dirección General de Servicios Públicos Municipales, área en la que anteriormente se encontraba inscrita la Dirección de Ecología del Municipio de Puerto Vallarta, y que actualmente pasó a ser parte de la Dirección de Desarrollo Urbano y Medio Ambiente con el nombre de Subdirección de Medio Ambiente. Para lo anterior, se contó además con el apoyo de material impreso y en formato digital de la normativa ambiental municipal siendo este el Reglamento de Ecología (2010).

Y bien, los resultados fueron los siguiente: en total, el actual marco normativo en materia ambiental del municipio de Puerto Vallarta (Reglamento de Ecología) es omiso en un 77.05 % de las disposiciones establecidas por la federación y el estado, y esto puede tomarse como un desacato a las disposiciones establecidas en un plano nacional, o bien, puede dejar en claro que los esfuerzos en la formulación y conducción ambiental municipal, aún se encuentran en una etapa susceptible al representar únicamente el 22.95 %, con serias limitaciones enunciativas y operativas, lo que difícilmente permitirá asegurar un equilibrio ecológico y, por ende, socioeconómico en un plano local, situación que es verdaderamente alarmante ya que Puerto Vallarta es uno de los tres primeros destinos turísticos más impotantes de sol y playa en la nación, según la agenda de competitividad de los destinos turísticos de México 2013-2018.

La normatividad ambiental municipal se muestra ineficaz, por lo que resulta indispensable su actualización a partir de las disposiciones jurídicas establecidas con anterioridad para garantizar un marco normativo ambiental, legítimo, efectivo, actualizado y eficiente para el bienestar municipal, sin menoscabo de la base natural. De lo contrario, la degradación ambiental seguirá presente de una manera excesiva en Puerto Vallarta, al punto que lo involucre en una realidad cercana de pérdida de competitividad turística.

Continuando con esta premisa, los ingresos económicos de Puerto Vallarta están basados principalmente en el sector turístico, y esto es gracias a los atractivos naturales que presenta, como lo es su clima, sus ecosistemas y la presencia de especies sujetas a protección especial por las normas mexicanas y las normas internacionales, es por ello, que el municipio debe actuar de manera inmediata en la actualización de su reglamentación ambiental. Ya que, si el municipio falla a su principio de asegurar un medio ambiente para el desarrollo salud y bienestar de sus ciudadanos también lo hará el estado y la federación, y será incapaz de presentar resultados favorables a las disposiciones mundiales acordadas y que actualmente se encuentran en el mismo nivel jerárquico de cumplimiento que la constitución política de los Estados Unidos Mexicanos.

El camino a la sostenibilidad estimados lectores, debe estar trazado por el componente legal, de acción y evaluación, sin estos tres componentes difícilmente se podrán presentar resultados que favorezcan al municipio y en consecuencia al estado y el país.

Ya lo menciona el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (2019): estamos en un escenario ambiental complicado, ya que puede ser posible que la agenda 2030 no se cumpla, e incluso, que los esfuerzos a favor del ambiente que hemos puesto en práctica sean contraproducentes; el desequilibrio ecológico y la pérdida de diversidad biológica son una realidad cercana y al no mantener un rumbo fijo, los esfuerzos pese a cumplir un objetivo en común seguirán siendo dispersos y la percepción de resultados no serán tan significativos como esperamos.

A Puerto Vallarta, así como a la nación, le urge un gobierno ambientalista, pero ambientalista en el sentido de que tome sus decisiones basándose en el conocimiento científico y la aplicabilidad de la ley. Las hipótesis que favorezcan a la base natural y desarrollen medidas de mitigación a los impactos ambientales negativos de la actividad humana deben dejar de ser el discurso de nuestros representantes y pasar a ser acciones concretas para asegurar la permanencia de nuestra especie y las demás formas de vida en nuestro municipio, estado, país y el planeta.

Yo me despido, no sin antes recordarle como siempre, que comparta esta columna, y nos siga en todas nuestras redes sociales.

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