Una reflexión en vísperas de Navidad

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“No existe la Navidad ideal, solo la Navidad que usted decida crear como reflejo de sus valores, deseos […] y tradiciones” 

– Bill Mckibben

Diciembre es una época curiosa, se visualiza la incertidumbre de un año que inicia pero a la vez se experimenta el goce y la nostalgia de un año que finaliza. Antes de concluir el 2019 hay celebraciones pendientes, probablemente usted este leyendo esto camino a la casa de sus padres, abuelos, tíos o cualquier otro allegado para pasar Noche Buena. Tal vez ya esté ahí. También puede que la pase solo, lo cual no tiene nada de malo. A unas horas de que sea Navidad tenemos unas cuantas cosas que decirles:

La primera de ellas es gracias, por tomarse la molestia de leer nuestras notas, de permitirnos interactuar con ustedes, de informarles sobre las cosas malas y buenas que han sucedido en nuestra localidad y fuera de ella, pero sobre todo gracias a los que comentan, debaten y critican las notas, por hacernos mejorar como equipo y como individuos.

Lo segundo es una breve reflexión para aquellos que probablemente sientan nostalgia en estas fechas. ¿Vives esta fiesta con gran alegría o sientes que tu espíritu navideño no es el mismo? No podría explicarte porque se siente así puesto que no conozco tus circunstancias particulares, pero me atreveré a puntualizar brevemente algunos motivos en las siguientes líneas.

Un motivo es la publicidad. Constantemente nos bombardean anuncios publicitarios sobre Navidad en dónde vemos familias reunidas, amigos conviviendo y prácticamente a todos sonriendo. Con mensajes tan idealizados, es normal que sientas que no conectas con el “espíritu navideño”. No sé tú, pero yo no estoy sonriendo 24/7, es humanamente imposible estar feliz todo el tiempo y ello aplica a fechas festivas.

Otra situación es que estas sean consideradas “fechas familiares” y que nuestras redes sociales se vean infestadas de mensajes en los que las reuniones son totalmente positivas y la totalidad de los familiares están presentes, situación que aumenta la sensación de que los demás son más felices o la están pasando mejor. 

Como con el anterior motivo, el problema es la idealización. La Navidad no tiene que ser siempre felicidad, ello dependerá de tus situaciones particulares. Tampoco tienes que verte forzado a reunirte con tus familiares cueste lo que cueste. Sentirse “mal” en estas fechas está bien, la Navidad como la vida, no tiene que ser perfecta.

Lo tercero y último es: vive el momento.

Lo que sucederá en el futuro es incierto, el próximo año tal vez no verás a las mismas personas o no estarás en la misma situación. Porque al final no importa cuántos regalos tengas, que ropa vistas o que platillo decorará tu centro de mesa, lo relevante es que tengas contacto con aquellas personas que aprecias. Levanta la mirada y ve a tus acompañantes, la pantalla de tu dispositivo puede esperar un momento. Por otra parte si estas solo ¡aprovecha!, no siempre tienes tiempo para ti mismo en un sistema que cada vez consume más de nuestro tiempo.

¡Feliz, nostálgica, amena e imperfecta Navidad (o no) les desea todo el equipo de Espacio PV!

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