Violaciones a los derechos humanos, disfrazadas de insensibilidad

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El pasado 01 de abril, el gobernador del estado de Jalisco, Enrique Alfaro, ordenó el cierre de los negocios no esenciales, esto como medida de seguridad para evitar la propagación de la pandemia. Desde entonces los sectores que ya se encontraban en crisis desde antes, han buscado formas de subsistir, entre ellos, los artesanos, quienes han optado por cambiar sus artesanías por productos básicos.

En medio de esta situación, inspectores del Ayuntamiento de Tonalá, lugar que presume ser “tierra de artesanos”, multó y quitó a una mujer 27 piezas de yeso que buscaba “truequear” por despensa, con la excusa de que no tenía permiso para realizar dicha transacción.

Al hacerse viral en redes sociales el actuar de los servidores públicos, el presidente municipal, Juan Antonio González, grabó un video para aclarar la situación. “Yo estaré viendo si hubo alguna irregularidad con los inspectores, claro que habrá una sanción, pero más que nada fue una falta de insensibilidad, y con la persona en específico”. También señaló que se le regresarían sus artesanías, y que la multa posiblemente se le condonaría. 

No es la primera vez que se registran casos de “insensibilidad” hacia el sector vulnerable por parte de servidores públicos en Jalisco, hace unos días se dio a conocer el caso de “Mimi”, una vendedora de repostería que salió a vender con su cubrebocas puesto, y antes de llegar a su punto de venta fue detenida por elementos de la Policía Municipal de Tlaquepaque, según por traer un cubrebocas viejo. Le hicieron una “revisión de rutina”, la empujaron, le quitaron su mercancía y se la comieron frente a ella. Cuando les preguntó por qué se comían su producto, uno de ellos le respondió “ya te cargo tu puta madre”, y mientras estaba tirada en el piso le quitaron el dinero que traía con ella.

No sólo es “insensibilidad”, son violaciones a los derechos humanos, es abuso de poder, es discriminación. Cuántos casos como estos habrá de los que no nos enteramos, cuántas “Mimis” habrán regresado a casa sin producto, ni dinero.

La policía municipal se debe de encargar de que las medidas de prevención sean acatadas, y deben estar capacitados para no cometer “actos de insensibilidad”, y de ser evidenciados estos sucesos, se deben considerar como lo que son: violaciones a los derechos humanos.

Recordemos que, en nuestro país, hay más de 9 millones de mexicanos en pobreza extrema, y que, sin ser tiempos de pandemia, ya batallaban cada día para sobrevivir. Son ellos quienes más necesitan ayuda, y paradójicamente son ellos quienes son víctimas de la “insensibilidad” de nuestras autoridades.

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